viernes, 29 de mayo de 2009

LA CABEZA PERDIDA


El próximo domingo,31,último día del mes de mayo se cumple el 200 aniversario de la muerte de Haydn.
El 31 de mayo de 1820.Fue el día en que Haydn falleció. Ocurrió en la ciudad más musical del mundo clásico y romántico: Viena. La familia Esterházy hizo exhumar el cuerpo en 1820 para trasladarlo a la iglesia de la sede familiar en la ciudad austríaca de Eisenstadt.

El músico Franz Joseph Haydn murió en 1809, en Viena y con 77 años de edad. Como sabemos, Haydn está considerado un músico genial y esta fue la causa de que perdiera la cabeza, literalmente. Pero, afortunadamente,la perdió una vez muerto.

Pero el cráneo del compositor, sustraído por discípulos del anatomista Franz Joseph Gall, que buscaba establecer un correlato entre la genialidad y la anatomía cerebral. Pasados 145 años se restituyó el cráneo a los restos óseos del músico.
Los frenólogos, que creían que las facultades psíquicas se pueden extraer a través de las formas físicas del cráneo, vieron una buena oportunidad para investigar sobre un genio real. Era normal disponer de cuerpos de delincuentes, enfermos... pero pocas veces un frenógolo tenía en sus manos el cráneo de un genio. Así, con esta tentación sobre la mesa, planearon el robo del cráneo del músico.
En 1920, cuando Viena volvió a ser un lugar tranquilo después de que Napoleón fuera derrotado, el Príncipe Nicolas II Esterhazy comenzó a investigar qué había pasado con el cuerpo de Haydn, y averiguó todo lo relacionado con el robo. Parece ser que el cráneo de Haydn había pasado de mano en mano y finalmente, en 1839 fue adquirido por la Academia de la Música de Viena. Durante años, el cráneo estuvo sobre un piano, dentro de una vitrina de cristal en dicha Academia. Y por fin, en 1954, el cráneo de Haydn fue finalmente situado de nuevo junto a su cuerpo, en la iglesia en la que reposaba este.
Fue compositor de piezas muy populares. Uno de sus temas llegó a popularizarse incluso en los estadios de fútbol, donde se (des)entona cuando se presenta la selección nacional alemana: el "Himno del Emperador" de Josef Haydn, dedicado en principio al monarca austríaco Francisco, fue adoptado posteriormente como himno nacional de Alemania.

La música del himno fue compuesta por Haydn, pero no como himno nacional de Alemania, de hecho, Haydn lo escribió porque le habían requerido una canción patriótica para Austria, su país natal. Las letras que le confiaron eran las de Gott erhalte Franz den Kaiser ("Dios Preserve a Franz, el Emperador"), siendo «Franz» el emperador regente de Austria en aquella época, Francisco II. "Gott Erhalte" fue adoptada, aunque por poco tiempo, como himno nacional de Austria.
El poema fue escrito en una época en la que Alemania era aún un mosaico de reinos y principados y Fallersleben quería expresar su deseo de una Alemania unida y fuerte. El poema, de tres estrofas es conocido en al ámbito anglosajón por el comienzo de la primera, Deutschland, Deutschland über alles (Alemania, Alemania, por encima de todo), a pesar de ser la tercer estrofa la única que compone el himno nacional oficial.
TERCERA ESTROFA
Einigkeit und Recht und Freiheit
für das deutsche Vaterland!
Danach laßt uns alle streben
brüderlich mit Herz und Hand!
Einigkeit und Recht und Freiheit
sind des Glückes Unterpfand;
|: blüh' im Glanze dieses Glückes,
blühe, deutsches Vaterland. :|

Unidad y justicia y la libertad
para la patria alemana!
Entonces todos nos esforzamos
hermano con el corazón y la mano!
Unidad y justicia y la libertad
son una promesa de la fortuna;
|: Bloom »en el esplendor de esta felicidad,
flor, alemán patria.



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EL PODER DE LA PALABRA

2 comentarios:

Siesp... dijo...

Conforme iba leyendo el post los recuerdos sobre esta historia afloraban en mi mente. Imagino que las efemérides te habrán inspirado rendir homenaje al músico. Porque esta clase de gente era MÚSICO, no como otros, denominados "tocainstrumentos".

Bonita manera de conmemorar.

Saludos.

Desde mi realidad dijo...

No conocía esta historia. Es bastante macabro, pero curioso. Se puede comprobar una vez más que la realidad supera a la ficción.