jueves, 14 de febrero de 2019

OTRAS HISTORIAS

No es fácil obtener otras historias. Generalmente hay una historia que se sujeta a unos hitos y unos parámetros ya conocidos que se repiten de forma reiterada a través de los libros de texto en la primera educación y mas tarde en la universidad. El análisis crítico no siempre abre mojones nuevos o distintos... No es el caso del libro Historia Mundial de España. Nuevos descubrimientos, nuevos análisis y perspectivas se sugieren para contar unas historias de nuestro país que se me antoja un abanico abierto a nuevas perspectivas. Cuando acaba de leer cada capítulo una estampa nueva o una alternativa te ha sido sugerida de tal manera que el ánimo pide una ampliación y concreción de esa panorámica abierta. Así percibo la Historia Mundial de España de Xosé Nuñez Seixas publicada en noviembre de 2018.
Desde la Shepham-im de los fenicios, la Iberia de los griegos  hasta la Hispania de los romanos la simbiosis entre los pobladores autóctonos y los colonos y conquistadores los que produjeron un proceso de cultura que recibió denominaciones distintas de una misma realidad.
Si al hacer la historia o prehistoria tradicionalmente era la Cueva y el Hombre de Altamira el que iniciaba la historia de España aquí se incorpora de forma maravillosa el hombre de Atapuerca que pasó en un período corto de años de ser algo sólo conocido por especialistas a representar el inicio de la historia de España.
Las revoluciones agrarias y campesinas de mediados del VI milenio antes de Cristo, es decir, la revolución del neolítico nos llegan hasta la sociedad hispana y europea actual.
Ampurias, el tesoro de el Carambolo, además de la Dama de Elche surge la potencia de la Dama de Baza, los enfrentamientos de los emperadores romanos hispanos Teodosio y Máximo, etc.
Dos sensaciones se producen: una de novedad, de escenas o estampas nuevas y alternativas a las ya conocidas y otra de neutralidad histórica donde no cabe ni la euforia o canto a una historia de grandeza ni la pesimista o derrotista de una historia de decadencia. Como las demás potencias europeas el optimismo y el pesimismo son sustituidos por el realismo.

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viernes, 8 de febrero de 2019

ESPERAR...

Leo en un pequeño libro que "esperar" es algo inevitable. Todos esperamos: esperamos por el autobús, esperamos por el amigo, esperamos por la amada o el amado, esperamos que pase el dolor, esperamos que llegue la alegría, el cumpleaños, el próximo año, el próximo mes y el próximo día... Y este blog espera por su autor... Y aquí estamos otra vez. Volver a empezar un camino que no sabemos si será largo o corto pero esperamos que sea agradable y mutuamente estimulante. Salsipuedes 2 puede convertirse en su versión 3.
Alguien dijo que el que espera imagina lo venidero por lo que la espera es nuestro primer acto cultural.Pues vamos a ver si Salsipuedes se convierte en actos-post sucesivos de cultura y de puesta al día.
Andrea Kohler, retratada en Barcelona.
Andrea Kohler es la autora de "El tiempo regalado". Lo encontré en la biblioteca- en una estantería donde se especificaba "novedades" y me atrajo su discreta presentación y su mínimo tamaño. Unas ciento sesenta páginas y un tamaño de bolsillo que lo hace algo entrañable para llevar en la cazadora resguardado del frío y del viento invernal. Me gustan estos libros que huyen de las tapas duras, de las seiscientas u ochocientas páginas y que poco a poco vamos disfrutando con lecturas cortas y pausadas que nos permiten digerir sus pensamientos y nos provocan la introspección que todos llevamos dentro de nuestra masa cerebral. Libros que no compiten con los escaparates literarios que ya sabemos que se repiten en las grandes superficies y las listas interminables cuales como clasificaciones de los equipos de cualquier liga de fútbol.

  • «Andrea Köhler subraya lo gratificante de la lentitud y le da la vuelta al escaso prestigio de los intermedios.» Joana Bonet (La Vanguardia)
    «Köhler escribe para recordar la belleza de la espera, pues vivir con prisas es vivir solo a medias. "Y la vida es demasiado corta para eso".» Jaime G. Mora (ABC Cultural)
    «Un libro para leer a gusto, a ratos. Una forma de decir "paren este tren de ritmo frenético que yo me bajo, aunque solo sea un rato" y que acaba con un epílogo de Gregorio Luri que nos plantea preguntas interesantes sobre el futuro. Un libro diferente. 160 páginas llenas de reflexión y de delicadeza.» Cristina Hermoso (RNE)
    «Uno de los libros más inteligentes y menos pretenciosos que he leído en los últimos tiempos por su facilidad para embridar el pensamiento de manera útil, invitando a reflexionar al lector sobre una de las actividades más habituales del ser humano.» Luis M. Alonso (La Nueva España)
    «Un librito amable y punzante al mismo tiempo [...]. Su mezcla de anotaciones sueltas, evocaciones literarias e ideas filosóficas funciona como un pequeño y preciso mecanismo; en cierto sentido, como un poema.» Ramón González Férriz (El Confidencial)
    «Una invitación a la reflexión, a pensar sobre la necesidad de vivir de una manera pausada para apreciar mejor esas pequeñas cosas que ofrecen un verdadero sentido a nuestra existencia.» Eric Gras (Mediterráneo)
    «Qué libro tan maravilloso.» André Aciman
    «Un libro de gran inteligencia y extraña belleza.» Neue Zürcher Zeitung
ENLACES:
El País/Andrea Kohler
https://elpais.com/cultura/2018/07/22/actualidad/1532254071_117195.html
La espera




lunes, 16 de abril de 2018

LA TRAGEDIA MODERNA


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A veces hay artículos o post que al reflexionar sobre ellos nos dan la señal de que deben ser compartidos. Es el caso de este post de PIJAMASURF que voy a reproducir. Como se comprenderá solo hay el deseo de hacerlo compartir. Si de otra forma fuera lo retiraríamos de inmediato. Así se expresa la tragedia moderna en la que el hombre sin casi darse cuenta pierde su libertad en manos de pequeños objetivos que a través del consumo se nos ofrecen cómo panaceas de nuestro deseo de libertad y felicidad. Nos sumergen en un mundo donde la persona queda "ocupada" en pequeñas ilusiones que confunde con su felicidad. Como si la felicidad fuera sólo el tener o alcanzar objetivos parciales o menores... Pero mejor expresado en el texto original.


"La novela Un mundo feliz es, sin duda, una de las visiones literarias que con mayor claridad se anticiparon a los acontecimientos que estamos viviendo. Existe una bizantina disputa sobre si estamos viviendo el mundo que imaginó Orwell o el mundo que imaginó Huxley (y aunque hay claroscuros, parece que Huxley fue más preclaro). El analista de medios Neil Postman distinguió la visión distópica de Huxley de la de Orwell. La del primero estaba basada en el deseo y la segunda en el miedo; de manera quizá un poco más sofisticada, Huxley entendió que en el "futuro" íbamos a ser controlados no a través de la fuerza, la represión violenta o la supresión de la información, sino sobre todo, a través de la distracción y el entretenimiento. El siguiente párrafo se lee de manera ominosa, si bien ya en 1932, cuando se publicó por vez primera la novela, había visos de que la producción serial -el fordismo- requería del ser humano una constante atención hacia los productos y, por lo tanto, una asociación de la felicidad con el consumo. Asimismo, Huxley ya vislumbraba que las personas estaban dispuestas a sacrificar su libertad en niveles alarmantes a cambio de seguridad, especialmente después de haber vivido una guerra. Esto se pudo comprobar con el movimiento nazi. 

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Nuestro Ford hizo por su propia cuenta una enormidad para modificar el énfasis de la verdad y la belleza hacia la comodidad y la felicidad. La producción masiva exigía ese cambio. La felicidad universal mantiene las ruedas girando constantemente; la belleza y la verdad no pueden. Y, por supuesto, cuando llegó a ocurrir que las masas tomaban poder político, entonces era la felicidad lo que contaba y no lo la belleza y la verdad. Sin embargo, pese a todo, la investigación científica aún era permitida. Las personas aún seguían hablando de la belleza y la verdad como si fueran bienes soberanos. Hasta el tiempo de la guerra de los 9 años. Eso hizo que cambiaran de tono completamente. ¿De que sirven la belleza o la verdad o el conocimiento cuando las bombas de ántrax están brotando por todas partes? En ese momento la ciencia empezó a ser controlada por primera vez... Las personas estaban listas hasta para que les controlaran sus apetitos. Todo por una vida tranquila. Hemos seguido controlando las cosas desde entonces. No fue muy bueno para la verdad, por supuesto. Pero ha sido muy bueno para la felicidad. Uno no puede tener algo gratis. La felicidad se debe pagar. 



La producción masiva, el capitalismo, la deificación del dinero, la tecnología y la materia, etc., requieren de una cierta pasividad, de un cierto estado de consumidor, de renunciar a la agencia, de que los individuos se vean parte de una gran máquina de la cual sólo son piezas y ante la cual no pueden hacer nada. Para que el individuo renovara su deseo y pudiera seguir consumiendo y alimentando el sistema que hoy se conoce como economía de crecimiento infinito, la felicidad debió asociarse con la participación en los bienes de consumo que produce el sistema. Huxley lleva esto a una especie de hipérbole, considerando que es como el consumo de una droga (y así, ¿es la dopamina digital una versión del soma de Huxley?), que mantiene a los individuos felices y, en co
y, en consecuencia, inofensivos para el sistema. Como dice la canción de Radiohead: "happy, more productive". La depresión, la melancolía y la tristeza se convierten en anatema, en estados que deben ser rápidamente curados y eliminados. Al eliminarse, se elimina una dimensión de profundidad de la existencia; sólo queda la verticalidad: tratar de escalar socioeconómicamente, de obtener más. Se pierde también la dimensión estética, ya que ésta requiere de integrar y considerar seriamente todo tipo de sensaciones buenas y malas -el amor y la muerte en el mismo vaso-, de la introspección, de descender a la propia alma y demás cosas que el aséptico neoliberalismo moderno no consiente. De aquí esta fórmula de que cambiamos la belleza y la verdad a favor de la felicidad o el placer (hedonista y narcisista). Preferimos vivir cómodos y seguros a enfrentarnos a lo desconocido, al mysterium tremendum, lo numinoso. La sociedad se convierte en un organismo funcional, eficiente, predecible, pero sin alma, y en una perenne crisis existencial que es suprimida por paliativos. Crisis existencial que es rápidamente atacada por el entretenimiento, por la manipulación del deseo (por la manufactura de deseos), y ahora, por la captación de la atención de la tecnología digital. Se trata de que el hombre no se enfrente a la oscuridad de su propia mente, ya que si lo hace se dará cuenta de que está sumido en una profunda crisis y que la vida que vive no tiene profundidad, es similar a la de una máquina. Un hombre realmente no puede tolerar esto mucho tiempo; si lo hace, se enfrentará con la necesidad de una profunda transformación. Es por ello que es mejor distraerse. Huxley lo vio de manera genial; el monstruo de la indolencia ya estaba latente y hoy se ha expandido como una red global de comunicación que nos dice que estamos perpetuamente conectados. Estamos conectados pero a la vez cada vez más desligados de nosotros mismos y de aquellas cosas que históricamente le dieron sentido al hombre. Dostoyevski creía que el ser humano no podía vivir sin belleza; belleza también en el sentido platónico: el esplendor de la verdad, el símbolo del espíritu. 


Quizás la gran ilusión moderna tiene que ver con la idea de que el ser humano existe para su propia felicidad. Una felicidad que no es ciertamente la felicidad eudaimónica de Aristóteles; se trata más bien de la felicidad individualista de suprimir todas las amenazas, todo el dolor, todo el miedo, toda la oscuridad, y de abrirse el terreno hacia la máxima comodidad y hacia el más alto diseño del placer. Esta es la promesa de la tecnoutopía: una existencia descorporalizada en la que se puedan crear paraísos hedonistas sintéticos. Solzhenitsyn veía las cosas de manera distinta:
Si, como sostiene el humanismo, el hombre naciera sólo para ser feliz, no nacería para morir. Ya que su cuerpo está condenado a la muerte, su tarea evidentemente debe ser más espiritual: no el grosso involucramiento en la vida cotidiana, no la búsqueda de mejores formas para obtener bienes materiales  y su consumo libre de preocupaciones. Debe ser el cumplimiento de un deber sincero y permanente, de tal manera que el viaje de la vida se convierta en una experiencia de crecimiento moral: dejar la vida siendo un mejor ser humano del que uno era cuando llegó".

FUENTES:
https://www.lifeder.com/tecnoutopia/
Pijamasurf
http://epucci.blogspot.com.es/




domingo, 15 de abril de 2018

EL TREN DE ZURICH

Locomotora
Reconozco que el tren siempre me atrajo y me atrae. Viajar en un cercanías o en el ave me produce ilusión. Pero la amplitud, el poder moverse desde el bar hasta los servicios, el observar en las paradas las gentes que se incorporan y sus tipologías sugerentes me ganan. Hasta en la época de Reyes el regalo añorado, deseado y alguna vez disfrutado como hijo y como padre e incluso como abuelo está presente en la memoria y en el desván de los trastos. Aún conservo el ibertren con su circuito ilusionante y sus derivaciones o cambios de raíl... 
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Pero aquí traigo a la memoria un tren real. Un tren de vapor que llegó a su destino...desde Zúrich. Un  9 de abril de 1917 una locomotra con sus vagones, a media tarde, salía de la estación de ferrocarril hacia la frontera alemana. Iba a ser un recorrido de ocho días. Mientras media Europa estaba entregada a una guerra primera mundial. Aunque el recorrido estaba preparado con precisión su posibilidad era incierta e insegura. La salida fue a las tres y diez de ese día nueve y se dirigía a Petrogrado o San Petersburgo. El viajero principal de ese tren residía en el número 14 de la calle Spielgasse de Zúrich en una modesta habitación con su mujer. El andén de la estación estaba lleno de gentes que cantaban y manifestaban gritos de ánimo. A las 03:10 la locomotora se puso en marcha y el griterío y los cánticos se quedaron atrás. Después de más de una década en el exilio, solo ocho días separaban a nuestro viajero principal de su entrada triunfal en la escena de la historia.
Sí, es el viaje de Lenin en el llamado "tren sellado". Así llamado por que en el vagón del viajero se estableció a petición suya un status de extraterritorialidad como si fuera una embajada extranjera en el que los exiliados podrían viajar a través de territorio enemigo (en este caso con Alemania).

El 16 de abril de 1917 (3 de abril en el calendario juliano vigente entonces en Rusia) Vladímir Ilich Uliánov, Lenin, llegaba a la estación de Finlandia en Petrogrado (el nombre que tuvo San Petersburgo desde 1914 hasta 1924 al considerarse que la ciudad tenía un nombre demasiado germánico). Pese al recibimiento de miles de obreros y soldados, el líder revolucionario aún era un gran desconocido para los rusos. Su primera foto oficial no se tomó hasta enero de 1918 y a partir de su difusión pública sufrió tres atentados, el último en agosto de aquel mismo año, que tuvo graves consecuencias para su salud. Pero aquel día de abril, Lenin subido en un vehículo blindado en el exterior de la estación ferroviaria los emplazó a derrocar el gobierno provisional de Aleksandr Kerenski, surgido de la revolución de febrero, y realizar sin dilaciones la revolución socialista que instaurase la dictadura del proletariado. Necesitó poco más de seis meses para cumplir su objetivo.

blindado  lenin estación finlandia
El vehículo blindado que recogió a Lenin en la estación de Petrogrado.

Un buen relato del viaje con fotografías de la época lo tienes en el blog Trengaby: http://trengaby.blogspot.com.es/p/nadie-se-podia-imaginar-el-poder-que.html
ENLACES:
La revolución rusa para ateos
El tren precintado/PDF