miércoles, 17 de febrero de 2010

LAS ABEJAS Y SUS GENES


En el capítulo cuarto de El gen egoísta se cuenta un experimento de W.C. Rothenbuhler sobre las abejas muy interesante: una enfermedad infecciosa llamada loque(europea y/o americana) afecta a las abejas melíferas atacando a las larvas en sus celdillas. De las especies domesticadas unas sufren más que otras dicha enfermedad dependiendo sobre todo de su comportamiento.Abejas atacando larvas infectadas en sus celdillas.

De tal manera que hay razas de abejas melíferas que son higiénicas que reaccionan limpiando rápidamente las celdillas de las larvas infectadas arrastrándolas fuera de las colmenas. Las razas que no hacen tal limpieza, tal comportamiento higiénico, son contagiadas.Celdillas con larvas infectadas.

Para librarse de tal infección las obreras deben localizar la celdilla de cada una de las larvas infectadas, remover la capa de cera que recubre la celdilla, extraer la larva, arrastrarla a través de la puerta de la colmena y arrojarla al cargadero de los desperdcios.Celdillas sin larvas infectadas.

Las obreras se reproducen ordinariamente, de tal manera que es necesario cruzar una abeja reina de una raza con un zángano (macho) de otra raza y luego observar el comportamiento de las hijas obreras. Esto es lo que hizo W.C. Rothenbuhler. Descubrió que todas las colmenas de la primera generación de hijas híbridas eran no higiénicas: el comportamiento del padre perteneciente a la raza higiénica parecía haberse perdido, aun cuando resultó que los genes higiénicos se encontraban todavía allí, pero eran recesivos, al igual que los genes para los ojos azules. Cuando Rothenbuhler "volvió a cruzar" a los híbridos de la primera generación con una raza higiénica pura (nuevamente empleando, por supuesto, a abejas reinas y zánganos), obtuvo un resultado muy hermoso. Uno de ellos demostró un comportamiento higiénico perfecto, un segundo grupo demostró carecer totalmente de dicho comportamiento y el tercero demostró un comportamiento intermedio. Este último grupo perforó las celdillas de cera de las larvas enfermas pero no continuó con el proceso de arrojar la larva. Rothenbuhler conjeturó que podía haber dos genes separados, uno para destapar la celdilla y otro gen para arrojar la larva fuera de la colmena. Las razas higiénicas normales poseen ambos genes y, en cambio, las razas susceptibles de contraer la enfermedad poseen sus alelos -rivales-. Los híbridos que sólo llegaron hasta la mitad del camino poseían, presumiblemente, el gen para romper la celdilla (en dosis doble) pero no aquellos genes para arrojar fuera a la larva. Rothenbuhler dedujo que su grupo experimental de abejas aparentemente en su totalidad no higiénicas, podían ocultar un subgrupo que poseía el gen para expulsar a la larva enferma, pero incapaz de demostrarlo porque carecían de los genes para romper las celdillas. Confirmó esta suposición de la manera más elegante al abrir él mismo las celdillas. Ciertamente, la mitad de las abejas aparentemente no higiénicas mostraron, desde ese momento, un comportamiento perfectamente normal en cuanto a arrojar larvas fuera de la colmena.
Richard Dawkins nos explica aquí que la idea de comportamiento animal, sea altruísta o egoísta, se encuentra bajo el control de los genes de una manera indirecta, pero en un sentido muy poderoso. Los genes al dictaminar la forma en que las máquinas de supervivencia y sus sistemas nerviosos son construídos, ejercen un poder fundamental en el comportamiento. Pero las decisiones inmediatas y la continuidad de ellas son tomadas por el sistema nervioso. Los genes son los diseñadores de la política primaria y los cerebros, sus ejecutivos. Eso es lo que nos enseña el experimento de W.C. Rothenbuhler con las abejas. Un gen abre la celdilla, otro arroja la larva…Al principio del capítulo nos dice R. D. que las máquinas de supervivencia utilizan como aparato para regular sus movimientos biológicos, la unidad básica, es la neurona. Esta tiene axones largos y cortos. Estos forman concentraciones de tejido nervioso o ganglios y si son muy grandes, cerebros. Son computadoras y los genes son maestros de la programación y programan sus vidas.
Y nos aclara muy bien cómo actúan los genes: los genes obran mediante el control de la síntesis proteica. Ello constituye un medio poderoso de manipular el mundo, pero es un proceso lento. Se tarda meses de paciente juego con las cuerdas proteícas para construir un embrión y la característica principal del comportamiento es su rapidez. Trabaja a escalas de tiempo, no de meses sino de segundos y fracciones de segundo.

Del libro EL GEN EGOÍSTA de Richard Dawkins.

1 comentario:

Pedro Jose Madrigal Reyes dijo...

Simplemente es el efecto de esa fuerza brutal que nos mueve, y que apenas comprendemos.