jueves, 29 de enero de 2009

LEYENDO LIBROS


No sé si os ha pasado alguna vez. En la estantería de la Biblioteca pública hay libros de todas las literaturas: inglesa, francesa, italiana,naturalmente española...Muchos y todos clasificados, ordenados en las estanterías; alguno puede estar caído o descolocado o al revés, pero los menos. Unos ya están más que usados, desgastados de tanto ser leídos, de pasar por cientos o miles de manos y con la mirada vas leyendo sus títulos, sus autores, sus reseñas de portada o última página, sus premios...
De repente encuentro uno, lo cogo entre las manos, miro su título, su autor, veo la portada, no especialmente sugerente y lo dejo en su sitio. Continúo examinando otros ejemplares casi distraídamente y me vuelvo a la calle, a la conversación con el amigo y voy hasta el parque y a la fuente de las Ranas y del Caracol. Paseo como un autómata... y de repente, como impelido por un viento invisible, suave, pero presionante, me doy cuenta que mis pasos me dirigen hasta la estantería de antes. Allí está el libro quieto, esperando. Y, con suavidad, lo libero del estante y lo llevo a la sección de préstamos y con él bajo mi brazo, apresurado casi, regreso a casa. Lo coloco con cuidado en la mesa y con una urgencia espontánea comienzo su lectura. En uno de sus primeros capítulos se inserta una cita que dice: "A menudo, he podido comprobar conmigo mismo que mi voluntad ha tomado una decisión antes, incluso, de que haya acabado de pensar" Cita de un tal Bismark. El libro es el que ahora estoy leyendo: Europa Central de Villman T. Vollmann.

2 comentarios:

Aida dijo...

Hay libros que parece que piden ser leídos. Ojalá yo tuviera más tiempo libre para poder prestarles más atención...

mariano santiso dijo...

Gracias a los lñibros podemos afrontar los días oscuros.
Un saludo